martes, 23 de octubre de 2007

Puertas


No me gustan las puertas cerradas. Hay algunas que de pronto descubro que están tan entornadas que un golpe de viento podría cerrarlas y empujo para abrirlas. A veces se vuelven contra mi y me dan un golpetazo en la nariz, otras se abren dócilmente y entonces soy yo el que me quedo indeciso bajo el quicio antes de entrar pero algunas tienen los goznes tan oxidados que es imposible moverlas.

Por el contrario hay veces que caminando por habitaciones nuevas encuentro puertas recién pintadas y abiertas de par en par para mí por si quiero ver qué es lo que hay dentro. Así me gustaría que fuesen todas pero la vida es una casa tan grande que es imposible tenerlo todo recién pintado.

1 comentario:

maraña dijo...

Tienes que hacerte mirar esta obsesión tuya con puertas y ventanas, guapo ;-)

Besos
Chiki